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lunes, 12 de marzo de 2012

Para enmendarse, nunca es tarde

A todos nos cuesta admitir nuestros errores, especialmente cuando hay una jauría esperando hacernos carne molida con cualquier cosa que digamos. Pero creo que en la entrevista que concedió al panel del programa Tolerancia 0 el Presidente Piñera fue demasiado cauto al no admitir un error que hoy para todos es tan evidente: nunca debió creer en la espontaneidad ni intenciones de los agitadores de estudiantes.

Alegar candidez o ingenuidad habría aportado sentido a la redefinición de la política frente a la agitación orquestada por la oposición, porque para alguien que se siente valóricamente cercano a los concertados es difícil admitir que quienes han rasgado vestiduras como la quintaesencia de la democracia hayan estado orquestando la muy antidemocrática agitación y sabotaje de la gestión del gobierno libremente elegido por los chilenos.

jueves, 1 de marzo de 2012

Con estos amigos, el gobierno no necesita enemigos

La prensa, casi totalmente controlada por la centro izquierda, alude como "movimientos sociales" a las manifestaciones callejeras, tomas y barricadas que se vienen organizando por parte de la cúpula anti-gobierno en las sombras (o TOCOPI, como le llamo para abreviar) designada y con asignación de fondos desde el 17 de enero del 2010.

Para la oposición ha sido complicado aparecer criticando al gobierno por cuanto todo lo que se puede considerar mal hecho tiene su origen en la administración anterior, de ahí la importancia del TOCOPI que tras bambalinas coordina recursos humanos y financieros (nacionales y extranjeros) para la generación de problemas que traben la marcha del actual gobierno.

domingo, 18 de julio de 2010

El TOCOPI es grande, muy grande.

Cierta tarde de hace años me crucé con Sebastián Piñera que venía a paso vivo cargando archivadores y papeles. Lo identifiqué porque ya entonces era un personaje famoso, pero ese fugaz vistazo fue suficiente para captar a una persona energética, orientada a la acción.

Antes de ese momento ya me habían contado lo del negocio de Bancard, que prefirió iniciar por su cuenta en vez de reportarle al que le habría hecho el encargo. Más tarde supe del affaire de la radio Kioto; de su tibia reacción frente a las “denuncias” de pedofilia hacia un líder rival; y de haber declarado al gobierno militar como el peor de nuestra historia (según leí a Hermógenes Pérez de Arce, hasta ahora no he conocido otra fuente). Todo este anecdotario me confirmó plenamente la impresión de ese día: un tipo movido que va derecho a su objetivo sin demasiados miramientos.