A todos nos cuesta admitir nuestros errores, especialmente cuando hay una jauría esperando hacernos carne molida con cualquier cosa que digamos. Pero creo que en la entrevista que concedió al panel del programa Tolerancia 0 el Presidente Piñera fue demasiado cauto al no admitir un error que hoy para todos es tan evidente: nunca debió creer en la espontaneidad ni intenciones de los agitadores de estudiantes.
Alegar candidez o ingenuidad habría aportado sentido a la redefinición de la política frente a la agitación orquestada por la oposición, porque para alguien que se siente valóricamente cercano a los concertados es difícil admitir que quienes han rasgado vestiduras como la quintaesencia de la democracia hayan estado orquestando la muy antidemocrática agitación y sabotaje de la gestión del gobierno libremente elegido por los chilenos.
