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jueves, 13 de diciembre de 2012

Principios débiles y apetitos fuertes.


Al llegar a la Presidencia, Sebastián Piñera convocó a la actual oposición para que junto a sus cercanos centristas de la Derecha conformaran un gobierno de unidad, invitándoles a formar parte del gobierno.

Pasado un tiempo, ciertos congresistas y dirigentes de RN se declararon en rebeldía con la directiva del partido y llamaron a descabezarlo o salirse de él para constituir una Nueva Derecha, más "centrada" y tolerante.

A poco andar, el presidente de RN inició contactos con la DC para iniciativas de modificaciones constitucionales que fueran del agrado de ambos. Hecho que varios analistas saludaron como el renacimiento del centro político.

Ayer supe que Felipe Kast renunció a la cabeza del programa del gobierno para la superación de la vivienda precaria, a fin de asumir el liderazgo de una nueva agrupación de centro derecha "más tolerante".

Siendo que todas las iniciativas similares anteriores fracasaron, quise saber cuál es la sustancia de este nuevo movimiento o partido, pero me enteré que aparte del atractivo logo y la invitación a sumarse, no hay —aún— un documento o declaración de principios.

viernes, 20 de enero de 2012

El centro político es un mito que hace daño

En las repúblicas maduras las tendencias políticas se agrupan en dos bandos. De un lado los de tendencia individualista, del otro los de tendencia dirigista. Cualquiera sea su denominación, los primeros aprecian la libertad individual y resienten los proyectos que alteran el orden establecido. Los segundos aprecian los nuevos escenarios y ven la libertad individual como ventaja de los que pueden aprovecharla para prosperar en el orden vigente.

El esquema de tres tercios, que no existe en ninguna de esas repúblicas, plantea un cuadro que caricaturiza a ambos bandos como "extremismos" y ofrece un equilibrado bando "de centro" que bajo la promesa de hacer compatibles la estabilidad y la revolución, deja a todos contentos a cambio del monopolio de la representación.

La caricaturización, por supuesto, es falsa.