por Hermógenes Pérez de Arce
Primero que nada te felicito por el alto aunque transitorio cargo que ocupas. Por unos días estás viviendo lo mejor de ambos mundos. Disfrutas de todas las ventajas del poder sin sufrir ninguno de los inconvenientes. Lo más agradable es mandarnos a todos sin haber tenido que prometernos nada.
Decidí escribirte porque el sábado en el diario vi que recibiste en La Moneda a Guillermo Teillier, el jefe comunista. Eso revela mucha grandeza de tu parte, porque, sabidamente, eres un “arrepentido” y, sin embargo, ni Teillier ni ningún comunista jamás se han arrepentido de nada. ¡Qué generosa amplitud de criterio para acoger a los que son diferentes!
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martes, 20 de noviembre de 2012
domingo, 11 de noviembre de 2012
Error, a Oblivion nadie querrá acompañarlo
Abrigué la esperanza de ver a un nuevo presidente Piñera emergiendo de su retiro reflexivo en la Isla de Pascua, pero creo que soy un iluso sin remedio.
Pese a una gestión administrativa impecable, el gravísimo error de don Sebastián fue imponer una agenda política cocinada entre los pocos incondicionales de su entorno (1), traicionando las expectativas de la enorme masa de chilenos que le instaló en La Moneda.
Con ello, al incondicional odio de los moros, sumó el rechazo de los cristianos y vista la debacle eleccionaria pasada que dejó en evidencia el enorme déficit de manejo político, parecía que había llegado el momento de enmendar.
Pero, de nuevo, nos equivocamos.
martes, 6 de diciembre de 2011
Los decechistas
Revisando mis artículos en este blog se puede ver que por 20 meses he defendido a don Sebastián Piñera de los ataques de la oposición obstruccionista y hasta de algunos derechistas que desconfiaban de él.
Lamento reconocer que ese fue un ejercicio ridículo, porque lo que vi como error de orientación del nuevo gobierno era en realidad un plan con objetivos muy precisos aunque contrarios a los ideales de la mayoría que lo eligió: la toma del poder por un grupo político al estilo de lo peor de nuestra historia, la democracia cristiana.
Sí, porque esto no es derechismo. Lo que se viene es el decechismo.
Lamento reconocer que ese fue un ejercicio ridículo, porque lo que vi como error de orientación del nuevo gobierno era en realidad un plan con objetivos muy precisos aunque contrarios a los ideales de la mayoría que lo eligió: la toma del poder por un grupo político al estilo de lo peor de nuestra historia, la democracia cristiana.
Sí, porque esto no es derechismo. Lo que se viene es el decechismo.
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