Revisando mis artículos en este blog se puede ver que por 20 meses he defendido a don Sebastián Piñera de los ataques de la oposición obstruccionista y hasta de algunos derechistas que desconfiaban de él.
Lamento reconocer que ese fue un ejercicio ridículo, porque lo que vi como error de orientación del nuevo gobierno era en realidad un plan con objetivos muy precisos aunque contrarios a los ideales de la mayoría que lo eligió: la toma del poder por un grupo político al estilo de lo peor de nuestra historia, la democracia cristiana.
Sí, porque esto no es derechismo. Lo que se viene es el decechismo.
