Sospecho que encabezo la lista de "bestias negras" del activista Mario Waissbluth. Ninguno como él se ha dado tanta maña para bloquear mis intervenciones mencionándolo en Twitter y para rechazar mis comentarios a sus artículos en los medios que los acogen.
Aunque no uso insultos, mis apreciaciones suelen tener elementos que precarizan el aura de prestigio de algunos gurúes de la izquierda, entre los cuales se cuenta este profesor de la Universidad de Chile.
Por ejemplo, en un artículo de junio del 2010 pronostiqué que su negro vaticinio respecto de los resultados de la prueba Simce no se concretaría, pese a que se comprometió a tirarse al espejo de agua frente a La Moneda si fallaba. Falló, pero nunca cumplió su promesa ni ensayó explicación para evadirla.
