miércoles, 10 de noviembre de 2010

Pretensión peruana, un oportuno cambio en Chile

Los ataques al Presidente Sebastián Piñera por la anécdota en Alemania incluyeron descalificaciones por su manejo de las relaciones exteriores en estos pocos meses que lleva gobernando. Esas críticas me parecieron destempladas frente a los errores que en este campo cometió el progresismo local en 20 años (somera descripción en post anterior).

Dentro de esos errores incluí el manejo de la pretensión peruana sobre el mar frente a Arica y la Región de Tarapacá. Al respecto, Tomás Jocelyn-Holt afirma (en Twitter) que "en el caso (de) La Haya siempre se supuso que ésta era una veleidad de Alan García y que sería manejable con otro (Presidente sucesor). Pues bien [continúa], el tío ¡volvió! (y) lo único que se hizo con Perú desde (ese) día (fue) socializar la estrategia entre todos para que nadie (pudiera) quejarse cuando (viniera) el fallo".

Siendo que Jocelyn-Holt fue miembro oficialista del Congreso, debo suponer que está bien informado y que efectivamente su gobierno aplicó el mismo estilo con que se trató el litigio con Argentina por la Laguna del Desierto, durante el período de Aylwin: preparar a todos para lo peor.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Detalles mínimos y errores mayúsculos

Gran revuelo han tratado de generar los opositores al gobierno por el verso tradicional del coro del himno alemán ("Deutschland, Deustchland über alles") que, para lisonjear a sus anfitriones, Sebastián Piñera insertó al firmar un libro de visitas en Alemania.

La frase la aprendió nuestro Presidente mientras se educaba en la escuela "Colegio del Verbo Divino" de Santiago, una de varias creadas y administradas en Chile por la congregación católica alemana Seguidores del Verbo Divino (SVD) desde el inicio de su actividad en 1900, donde aparte de la enseñanza del idioma se hace cantar a los alumnos ese himno en ciertas ocasiones.

El caso es que después de la II Guerra Mundial ese verso fue reemplazado por otro, ya que ejecutado en voz de los socialistas nacionalistas en el poder que desataron ese conflicto sonaba como "fichteniano" (googleen buscando Edward Fichte), es decir, la visión de Alemania como por encima de las demás naciones del planeta.

domingo, 10 de octubre de 2010

Peña, el rector fanático.

El truco que usa Carlos Peña, uno de los columnistas de izquierdas que mantiene El Mercurio, consiste en la descripción mañosa de un hecho para luego desacreditarlo en un estilo que aparenta cierta academia por la vía de insertar citas y referencias a tratadistas.

Como la de todo progresista, la fe de Peña se basa en la noción socialista de que unos pocos ilustrados pueden determinar qué es bueno y qué es malo para la "sociedad", vocablo usado para referirse al género humano.

domingo, 3 de octubre de 2010

Vaya con el vecindario

Cierto, por su orientación a la eficiencia y la eficacia de la gestión, el actual gobierno de Chile merece rotularse como la "Nueva Forma de Gobernar" (NFG), dada la enorme diferencia con los gobiernos progresistas, que dilapidaron y malversaron muchísimo dinero en una saga corruptiva y de desaciertos que todavía espera salir a la luz.

Es cosa nada más de ver lo obrado frente a emergencias nacionales como el terremoto de 27F, cuando la población amagada sufrió los fatales efectos de la torpeza y deshonestidad de Bachelet que aún en el clímax de la desgracia se encerró a firmar abultadísimos cheques para financiar a organismos políticos de su preferencia, con el agudo contraste de un nuevo gobierno que hizo alarde de capacidad ejecutiva para coordinar en tiempo record la ayuda necesaria para neutralizar la crisis.

lunes, 20 de septiembre de 2010

El "conflicto mapuche": una batalla de palabras.

En el enfrentamiento político entre derecha e izquierda, esta última lleva ventaja en el uso de los recursos del lenguaje y la propaganda.

Han sido muchos años invertidos en controlar las escuelas de periodismo, las cátedras de ciencias sociales y en incorporar a sus orgánicas partidistas los recursos propagandísticos que preparan los temas y las "expresiones fuerza" que se ha de usar en la arena política.

Ningún problema si respetaran la verdad y fueran honestos. Pero para la izquierda no existen esas "taras burguesas" y simplemente arremeten con su andanada de mentiras que de tanto repetirse por tantas personas terminan siendo adoptadas por la opinión pública, propagando el error o la confusión.

domingo, 15 de agosto de 2010

Transantiago: un presente griego

El nuevo gobierno de Chile trata de mejorar el Transantiago, un monstruoso sistema de transporte público del gran conurbano donde funciona la capital de la República.

Antes, el transporte público metropolitano funcionaba sobre la base de una red de operadores independientes que proveían su servicio según las normas y controles de una oficina del gobierno, no de las autoridades locales de las comunidades que servían.

El régimen de ideología progresista, que debió abandonar la Presidencia en Marzo de 2010, intervino la red para imponer este nuevo sistema y lanzarlo con gran fanfarria en medio de la campaña electoral del 2005, con total prescindencia de la opinión de las autoridades locales e incluso de los operadores.

Las consecuencias no podían ser distintas de lo que finalmente resultó: un atentado devastador a la capacidad de transporte de millones de usuarios, con un espeluznante registro de accidentados y muertos, además de un forado colosal y creciente en la caja fiscal.

Reacción de los responsables

Frente a la debacle, los responsables quisieron justificar el Transantiago como la solución esperada a varios problemas del sistema anterior, no como lo que realmente fue: uno entre varios de los enormes montajes electorales para atraer votos durante la campaña de Michelle Bachelet.

Sin embargo, salvo la mejoría financiera de operadores y conductores, ninguno de esos problemas fue realmente resuelto y, por el contrario, se dio origen a nuevas y graves cuestiones.

La contaminación ambiental de gases y ruido no disminuyó ni tampoco la aglomeración de buses atochando las calles principales. Los delincuentes no asaltan a los conductores, pero asaltan a los pasajeros esta vez a escala industrial. La evasión del pago genera problemas en la caja fiscal, porque no afecta a los operadores. Encima de todo ello, otras ciudades del país han empezado a reclamar fondos equivalentes a los que el gobierno malgasta en el área de Santiago.

Quizá lo más indignante de toda esta calamidad es que los líderes del régimen pasado extorsionan al presente gobierno en el Congreso, condicionando la aprobación de recursos a que en los informes no se mencione la responsabilidad de ellos y que, además, se conceda recursos adicionales para las circunscripciones electorales que representan. Incluso han llegado al descaro de reclamar por las alzas de tarifa que ellos mismos dejaron preestablecidas.

Presente griego

Si esta monstruosidad cooperó a abrir los ojos de los electores de Santiago (y de otras ciudades amenazadas) para deshacerse de la coalición progresista, es iluso para el actual gobierno creer que en sus manos este tigre se pueda transformar en manso gatito.

La naturaleza misma de este sistema, tan extremadamente vulnerable a fallas en todos los frentes, es un perfecto "presente griego" que no puede sino acarrear males para el actual gobierno. Muchos de ellos generados y exacerbados por los mismos que lo crearon.

El ministro Felipe Morandé no parece darse cuenta de esto y cada tanto anuncia positivas medidas para mejorar el sistema, sin que se atisbe algo parecido a un camino de salida que neutralice el nocivo efecto de mantener al monstruo en casa.

Tal parece, entonces, que hay que ayudar al gobierno a ver con nitidez la manera de resolver el problema del Transantiago, que no es otra que deshacerse de él.

La nueva forma de gobernar

Por definición y en sentido contrario al progresismo, un gobierno de centroderecha rehuye la acumulación de poder. Su visión de la realidad difiere diametralmente de aquella que supone la imposición de un nuevo orden porque percibe y rechaza el peligro de mutilar las libertades individuales.

Al revés de la centroizquierda, los derechistas exhiben escasa permeabilidad a las entelequias y gran desconfianza de las tendencias a transformarlo todo. Valoran la gestión sencilla y honesta mucho más que las promesas de iluminados y redentores sociales.

El presente gobierno representa a la mayoría ciudadana que ve al estado como nuestra propiedad, pero que rechaza la noción de que estado y gobierno sean la misma cosa y, peor aún, que seamos dependientes de él.

Esto no constituye una postura de simple ideología sino una vivencia real y reciente, cuando en los años 70 y 80 el gobierno abandonó la operación exclusiva de las “áreas estratégicas” (telecomunicaciones, finanzas, minería, etc.), desatando un proceso parecido al de los “roaring twenties” de los Estados Unidos, bajo Calvin Coolidge, cuando fue la propia gente la que exploró sus propios caminos de desarrollo.

En mi opinión, la nueva forma de gobernar debe orientarse en sentido contrario al que le imprimió la coalición saliente. En vez de reforzar el poder central o "más estado", como reza el mantra progresista, debe aliviar al gobierno de carga que perfectamente puede ser asumida por los gobernados... y/o sus comunidades reales.

Autoridad Metropolitana de Transportes (AMT)

Así es como en los Estados Unidos y otros países desarrollados llaman a la entidad que administra los recursos para el transporte de personas en las áreas metropolitanas. Esta entidad funciona como un servicio público profesional y técnico que responde a los intereses de sus mandantes, las comunidades reales (ciudades, condados o pueblos que forman parte del conurbano a servir).

El gobierno debe invitar a los municipios metropolitanos para que constituyan una AMT y se hagan cargo de su sistema de transporte, ofreciéndoles créditos para iniciar las operaciones y la asistencia necesaria hasta que el sistema alcance madurez.

La misma invitación puede extenderse a los demás conglomerados urbanos de la nación, de modo que tengan la misma oportunidad de asumir el control de sus sistemas de transporte y que nadie pueda reclamar fondos sólo para emparejar el dispendio del gobierno administrando y financiando el sistema de una de las áreas metropolitanas de Chile, sólo porque en ella está sita la capital.

Con este esquema el gobierno se opera del presente griego que es el Transantiago, desactivando el factor que lo convierte en objetivo político. Los reclamos, huelgas o protestas que organice la oposición perderán al gobierno como objetivo, su actitud negativa impactará directamente en las comunidades (y votos) que las sufran y, al mismo tiempo, se potencia el desarrollo de las comunidades reales, abriendo camino a la idea de la autovalencia colectiva e individual.

Bien presentada, será difícil para el progresismo combatir esta iniciativa, porque quedarían en evidencia los peores vicios de su postura política, que son precisamente los que llevaron a los chilenos a sacarlos de la Presidencia.

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domingo, 8 de agosto de 2010

La TV también lucha por liberarse

Cuando en Cuba ya disfrutaban de TV en colores, en Chile el gobierno recién estudiaba las regulaciones para introducir la televisión, por supuesto, en glorioso blanco y negro.

Contrariamente a lo que ocurría en la isla caribeña, en nuestro país se desconfiaba de entregar este medio a la explotación comercial por operadores independientes, imponiéndose un modelo "de profundo significado social" (palabras del senador Hernán Larraín, en El Mercurio de hoy), que regaló las concesiones de frecuencia a algunas universidades.

Es cierto lo que afirma Larraín, en cuanto a que por entonces se desconfiaba de la iniciativa privada y se pensaba que las universidades lo harían "identificándose esencialmente con valores supremos de la comunidad", esperanza que resultó absolutamente frustrada.