Una de las promesas de la campaña del candidato de la derecha, Sebastián Piñera, consistió en “crear un millón de empleos” en el reducido plazo presidencial de cuatro años. Obviamente, esta creación de empleos estaba referida a crear las condiciones para que florecieran las ofertas de trabajo en el mercado laboral, nadie podría suponer que se trataba de abrir puestos de empleados públicos para recibir tamaña cantidad de gente.
