miércoles, 12 de septiembre de 2012

Ah, los chilenos

por Álvaro Vargas Llosa

Como introducción a un post que estoy preparando relacionado con el legado del gobierno militar, les dejo este artículo publicado en el diario español El País. No les pedí permiso para replicarlo porque imagino que la discreta audiencia de este blog no les daña en ningún modo.

En los dos últimos años se puso de moda decir que Chile había pasado de moda. El estallido estudiantil desbordó largamente el ámbito de la educación. Parecía que la izquierda radical había logrado contagiar a la clase media el rechazo al modelo liberal. La impopularidad del presidente parecía anunciar que el país iniciaría el desandar de todo lo avanzado en dos décadas.

Todo era una falacia.

martes, 11 de septiembre de 2012

¿Que quedó del 11 de septiembre de 1973?

Cuando asumieron el poder los democristianos, en 1964, anunciaron a los cuatro vientos que estarían 30 años en el gobierno y que cambiarían el país de lado a lado.

Seis años después, en la elección presidencial siguiente, estuvieron a la cola de las preferencias y, temiendo pasarse demasiado tiempo alejados del control de la nación, maniobraron para instalar en el gobierno a una minoría simpatizante de la dictadura cubana.

Claro, sabían que ese grupo no podría sino agravar la situación en la que ellos dejaron el país y que si, por el contrario, permitían la libre expresión democrática, la vencedora sería la derecha, que iba a gobernar enmendado sus mil errores mandándoles a donde de verdad pertenecen: el basurero de la historia.

Ni siquiera vale la pena preguntarse qué quedó del gobierno de los castristas como aporte a nuestro desarrollo o que al menos valga la pena recordar. No podían dejar más que lo que dejó la democracia cristiana: NADA, absolutamente nada.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

¿Qué condenada cosa es ser liberal?

Reproduzco, con aprobación de su autor, un artículo que suscribo en su totalidad. Tenía pensado escribir sobre la libertad y esta pieza es un muy buen aporte para despejar la verborrea progresista que ha conseguido revertir el sentido de las palabras. El título original es bastante menos agresivo que el que he puesto.

por Francisco J. Salinas

Existe una pugna por el término “liberal” en Chile. Esta pugna es más o menos nueva ya que hasta poco antes de la irrupción de Red Liberal en el debate nacional, “liberal” era asociado a “neoliberal”, un eufemismo que se usa para referirse al sistema económico que adoptó Chile a principios de la década de los ’80.

Decirle “neoliberal” a un individuo no es halagarlo, pero nadie se siente ofendido si lo llaman “liberal” ¿Será porque neoliberal se asocia con el gobierno militar? Si neoliberal significa “liberal nuevo”, no tendría por qué ser considerado como un insulto, pero a su vez, el prefijo “neo” se asocia más con neonazi que con liberal. “Neo” es casi tan ofensivo como “pseudo”.

domingo, 2 de septiembre de 2012

El principal error de Piñera: se equivocó de coalición

Sintiéndose parte de una "nueva derecha" que abjura del gobierno militar, Sebastián Piñera creyó que su elección como Presidente sería vista con simpatía por el progresismo que debía ceder el poder. Sobre todo si agregaba la oferta de convocarles para conformar una nueva mayoría y un "gobierno de unidad".

Llevado de esta idea, invitó a líderes del progresismo a incorporarse a su gobierno y mantuvo en su cargo a muchos altos funcionarios del régimen saliente.

Esto supuso hacer la vista gorda de lo mal obrado por el progresismo durante 20 años (<= artículo publicado el 19 de enero del 2010), ser indulgente respecto de la dictadura de Allende (venerado por ese sector) y dejar forzosamente en tierra a muchos connotados líderes derechistas de destacada gestión en los años 80 (por su vinculación con la "dictadura" militar).

Pero la reacción de los convidados a la unidad fue de furibundo rechazo, seguido de un virulento programa de sabotaje y contrapropaganda diaria contra el gobierno en todos los campos.

Del otro lado, la magnitud de los sectores derechistas que se sintieron engañados resultó mucho más grande que la prevista.

Ello explica que, pese a que bajo sus riendas el gobierno ha desplegado alardes históricos de pericia en la gestión, además de que en el país hay un despertar de vitalidad y dinamismo que no se veían en muchos años, la popularidad del Presidente ha andado por los suelos.

martes, 21 de agosto de 2012

Más que atacar, defendámonos del verdadero enemigo

Contra lo que supone Hermógenes Pérez de Arce, es imposible que Sebastián Piñera pueda repuntar espectacularmente en las encuestas, porque (aparte de que las más importantes son administradas por opositores al gobierno) ellas se apoyan en el modo y frecuencia de difusión de la imagen por los medios. Y, todos lo sabemos, los medios dominantes en Chile están controlados o penetrados por el periozurdismo.

Por ello, dudo que el Presidente pretenda alcanzar las marcas que el progresismo ha fabricado para Ricardo Lagos o Michelle Bachelet.

Pero, siendo que no puede reelegirse ¿para qué querría SP incrementar su popularidad en las encuestas? Probablemente para repostularse luego del siguiente período. Pero ese objetivo choca con la disponibilidad de apoyo de su propio sector y es poco factible que consiga desprender grupos significativos de la DC para conformar una plataforma de apoyo a esa pretensión.

sábado, 18 de agosto de 2012

Extranjeros o chilenos, los gatos gordos son todos iguales

Uno de los mitos más duros de la política mundial es aquel que asocia a las grandes empresas (o "gatos gordos") con el pensamiento conservador... y uno de los más falsos.

La postura conservadora apunta al atesoramiento de los principios y los valores de la persona, su familia y la vida en una sociedad que los respete y proteja. Por eso rechaza los gobiernos todopoderosos y resiste la mutilación de la libertad. Esta postura dificulta la aceptación de las presiones y arreglines que supone abrir camino a la gran empresa para incrementar sus ganancias.

El esquema que conviene a los grandes capitales es el contrario. El de "entenderse" con los del poder político y, "sin pelear", aportar a los que dictan las reglas a cambio de que ellas "acomoden" sus operaciones a gran escala. Por lo tanto, el esquema favorito de las grandes empresas es aquel en el que el poder político está concentrado en pocas manos, bloqueando —en las comunidades reales y las personas— la resistencia eficaz a sus movidas.

viernes, 10 de agosto de 2012

La lucha ES entre la derecha y la izquierda... y lo seguirá siendo.

En medio de la llamada "movilización estudiantil", el 3 de julio del 2011 (¡hace 13 meses!) publiqué un artículo que incluía este párrafo: "El actual gobierno y el ministro de educación, que frente a estas manifestaciones tienden a actuar como si fueran "de verdad" y no —como todos sabemos— otro recurso de combate político que clama por ser desenmascarado, anuncian que recogen estas "inquietudes" y el envío de ellas al Congreso para que allí se examinen y discutan."

Pero los del gobierno no se atuvieron a eso. Visto que los movilizados no se dieron por notificados de ese anuncio e incrementaron su actividad de protesta, el Presidente declaró en el extranjero que el tal movimiento le parecía "digno, grande, hermoso" y de vuelta en Santiago se sentó con el entonces ministro del área a redactar un plan que luego se comunicó por TV con una destreza mediática que obligaba a pedir la cabeza de los asesores (cosa que creo hice, por Twitter).