lunes, 11 de enero de 2016

Mitos y falacias de la verdad oficial

El régimen de Bachelet está empeñado en obligarnos por ley a adherir a su versión de la historia reciente. El castrismo en el gobierno pide cárcel para quien debilite su "relato" que debe reputarse como la verdad oficial.

Como muchos en Chile, disiento diametralmente de esa verdad oficial y en este blog hay muchos posts en que expongo antecedentes y razones que dejan sin sustento los mitos y falacias que, se supone, en poco tiempo más tendremos que recitar como catecismo.

Una primera falacia es afirmar que Allende llegó al poder porque "el pueblo lo puso allí". Falso. Dado que obtuvo un tercio de la votación, constitucionalmente insuficiente para ser elegido por el pueblo, y pese a que nadie dudaba de que representa a una peligrosa minoría extremista, fue puesto en La Moneda por la Democracia Cristiana, cuyos delegados del Congreso votaron designarlo a él siguiendo las instrucciones del partido <= haz click para "razones" de la DC.

También es falso que el gobierno castrista de Allende "quiso mejorar las condiciones de vida de los pobres y que los ricos se lo impidieron". La gestión de ese gobierno se orientó PRINCIPALMENTE a aferrarse al poder, interviniendo los registros de votantes para manipular los resultados electorales, haciéndose del control por la fuerza de las industrias y la agricultura (despojando a miles de personas inocentes), preparando contingente para asegurar una respuesta armada a su plan hegemónico, penetrando las instituciones de la defensa para minar el liderazgo de la oficialidad y desatar una guerra civil que pensaban ganar. El demencial recurso de imprimir billetes para los sueldos reajustados demagógicamente fueron en deterioro directo de las condiciones objetivas de vida de los pobres por el desate de la inflación y la brutal caída en productividad e inversión. Nunca ese gobierno mostró preocupación genuina por ese daño, culpando a los "acaparadores", tal como lo hace el régimen chavista en Venezuela.

Otra falsedad es que "bajo el gobierno de Allende NO se cometieron delitos contra los derechos humanos." A los pocos días de tomar el poder, ya las bandas armadas amparadas por el gobierno (que negaba la fuerza pública que pedían los jueces que acogían los clamores de justicia de los abusados) empezaron a despojar a los agricultores de sus campos y pertenencias, con casos de increíble crueldad, tortura, violaciones y asesinatos. Para el invierno de 1971, ya los estudiantes habían empezado a manifestarse en contra de Allende. Por esos días, estando instalada temporariamente una oficina del gobierno en la Intendencia de Valparaíso, se inauguró el sofocamiento de las manifestaciones públicas (como se hace cotidianamente en Cuba y en Venezuela). En esa oportunidad una manifestación estudiantil fue sofocada con contingentes de obreros de la firma KPD (donación soviética) que encajonaron a los estudiantes en esa plaza con enormes camiones llenos de obreros armados con picas de acero, cadenas y elementos contundentes que usaron para golpear a jóvenes escolares de ambos sexos aterrados por la magnitud de la criminal represión. Hasta casi el mismo 11 de septiembre de 1973, miles de personas a lo largo del país sufrieron idéntico tratamiento, incluyendo mujeres dueñas de casa que por entonces inventaron el caceroleo como forma de expresar su indignación.

Otro mito es que la expulsión del gobierno castrista "fue un golpe militar a la institucionalidad instigada por la CIA y liderada por Pinochet, un militar codicioso de poder y con sed de sangre." Falso también. Lo que ocurrió fue la expulsión de una dictadura en toda la regla (desde que el ministro de justicia admitió no respetar el estado de derecho cuando éste obstaculizaba la revolución —Jorge Tapia, 1º de julio de 1972), cuya defenestración del castrismo fue suplicada por millones de chilenos que de mil maneras la formularon a la única instancia capaz de hacerlo: las fuerzas armadas. Nada tuvieron que ver la CIA ni el Pentágono… ni tampoco fue iniciativa de Pinochet. El líder del movimiento militar para expulsar al castrismo fue José Toribio Merino, que asumió el almirantazgo y despachó a oficiales para que visitaran a los generales en jefe del resto de las otras ramas exigiéndoles que si estaban de acuerdo le firmaran un papel de compromiso o le pusieran al reverso sus observaciones, porque él "iba a actuar el 11 de septiembre".

Hoja en la que el Almirante Merino comunica a los Generales de la Fuerza Aérea y el Ejército que él actuará el 11 de septiembre, con indicación de la hora precisa (Pinochet demoró el inicio en Santiago, lo que favoreció que Allende se hiciera fuerte en La Moneda) 
Por otra parte, se dice que esta expulsión ( o este "golpe", en la terminología izquierdista) "fue rechazada por buena parte de la DC". Falso. No hay NINGÚN registro o documento que acoja ese rechazo, salvo una declaración que firmó un grupúsculo muy pequeño (una docena de personas de segundo orden) muchos días después de la defenestración del castrismo, cuando los bandos militares empezaron a anunciar una completa reestructuración y limpieza del aparato del estado y de las normas que habían permitido que se llegara a ese extremo.

También sin ninguna base, el relato oficial alega que "el golpe fue instigado y manejado por la derecha para custodiar sus intereses". La falsedad de esto fluye del simple examen de lo que pasó cuando los militares organizaron el aparato para retomar la marcha del país. Salvo la parte de finanzas y economía (que el Almirante Merino pidió y retuvo para su control), la Junta Militar acudió a los civiles (con clara invitación a la DC a sugerencia de Pinochet, quien toda su vida mostró simpatía por ese partido) para que se sumaran a la tarea de reconstruir la nación. Al llamado acudieron los DC y varios profesionales de derecha. Cuando ya se barruntaba que el nuevo orden iba para largo, la DC dio orden de retiro de su gente (en consonancia con las "razones" que tuvo para instalar a Allende), que fue desobedecida por varios. Los derechistas se mantuvieron cooperando pero jamás alcanzaron posiciones de influencia en la cúpula superior del gobierno, que se mantuvo en su formulación constitucional —pero con militares— hasta que el poder fue traspasado a los civiles en 1990.

Otro mito del relato es que el gobierno militar ( "dictadura" en el catecismo de izquierda) "fue resistido por el pueblo". Nada más falso. Al anuncio del nuevo gobierno de que vendrían días duros de privaciones y esfuerzo para levantar el país, acudieron millones de chilenos que constituyeron un Fondo Nacional para la Reconstrucción, donando hasta sus argollas de matrimonio luciendo luego con orgullo en sus solapas un sencillo trébol metálico de reconocimiento. Ni hablar de lo que ocurrió el mismo día 11 y posteriores, cuando la gente alborozada embanderó todo Chile, abrazaba con agradecimiento a los militares y bailaba cueca en las calles del centro de Santiago.

Entre las muchas falsedades se dice que "a partir desde el 11 de septiembre se instaló una dictadura". Lo verdad es todo lo contrario. Como lo aclaré antes, una dictadura es un gobierno que actúa sin apego a la ley ni a las decisiones de los jueces, como lo hizo Allende. Nada más asumir, el gobierno militar restituyó el funcionamiento de los tribunales, el respeto irrestricto a sus decisiones y su total independencia. A poco andar, estableció normas para la protección de los derechos individuales en un grado jamás alcanzado antes, mediante el recurso de protección. Por entonces yo estudiaba Derecho, y mi facultad (como la mayoría de las universidades del país) estaba plagada de profesores y estudiantes de izquierda que nunca fueron molestados. Cuando estuvo lista, se promulgó la nueva constitución en 1980 y el gobierno se ciñó a sus disposiciones, en contraste con el desprecio a la ley que siempre mostró el régimen castrista.

Una de las falsedades a la que más se apega el relato oficial es que el gobierno militar organizó el genocidio de los seguidores de Allende. Esto se alega para justificar el programa de "derechos humanos" que tiene tres objetivos: 1. resarcir económicamente a casi cada miembro de esos partidos, lo cual se ha transformado en toda una floreciente industria financiada con nuestros impuestos. 2. vengarse de los militares (y, en lo posible, de los civiles que trabajaron en ese gobierno), y 3. instalar a la coalición UP/DC como los únicos políticos democráticos. Pero la verdad es muy distinta. Los líderes "democráticos" castristas iniciaron una guerra de guerrilla y sabotaje de enorme magnitud que de no haber sido por la respuesta militar habría materializado el objetivo de Fidel Castro de encender Chile por los cuatro costados. Esta guerra se inició liquidando a su propia gente militante más humilde del partido comunista que era sacada por sus efectivos de sus casas en medio de la noche y de su familia desesperada para llevar a los aprehendidos a alguna calle y ahí balearlo para dejar su cadáver tendido. Al poco rato el hecho era reportado como un miembro mártir del partido en todo detalle por Radio Moscú. El gobierno militar no tenía cómo saber que esos muertos baleados eran militantes comunistas y, menos todavía, iba a dejar los cadáveres tendidos a vista y paciencia de los transeúntes.

Hay varios otros mitos que conforman el relato de la UP/DC, pero su objetivo es que se vuelva verdad oficial irrefutable que fueron ellos los perseguidos y asesinados, y que desafiar ese relato se vuelva tan delito como es en Europa que alguien dude del holocausto judío.

Si la ley llega a ser tal, éste artículo será delito... y que lo leas o difundas será también delito.

12 comentarios:

  1. Otro mito es que la expulsión del gobierno castrista "fue un golpe militar a la institucionalidad instigada por la CIA y liderada por Pinochet, un militar codicioso de poder y con sed de sangre."

    Dentro de ese mito, el zurderío carroñero omite el acuerdo de la cámara de diputados en cuyo contenido denuncia las tropelías y abusos en los que el gobierno del borracho inepto incurrió desde su primer dia, denunciando también la inconstitucionalidad de su proceder.

    44 años después, volvemos al punto donde empezamos... la duda es saber si la divina providencia volverá a protegernos o tendremos que hacerlo nosotros mismos.

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  2. Creo que esta vez tendremos que hacerlo nosotros mismos, ya que la derecha todavía anda buscando un "relato" que reemplace al que Sebastián Piñera tiró a la basura.

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  4. Ciro:
    Nos hemos dejado estar. hemos endosado irresponsablemente nuestra principal responsabilidad a quienes han sido incapaces de defenderla. pero no somos los unicos, pues en EEUU tienen una administración que está tirando por la borda su grandeza e historia, solo por agradar a las minorías. Pero el gringo promedio, ama su bandera y la defiende, pues para ellos "el derecho a portar armas no debe ser trasgredido" (2da Enmienda Constitucional)

    Al igual que los gringos, terminaremos resolviendo esto... con fusiles.

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    1. Quizás la principal lección de todo lo que nos ha pasado es que no podemos confiar en los políticos que, supuestamente, nos representan.

      Falta ahora que encontremos las formas de darle cauce a esta nueva realidad. En ese sentido, los blogueros hacemos un aporte.

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  5. Me alegra que hayas vuelto.

    La Izquierda vive de mitos y "relatos" sin ningún sustento en la realidad. Tal como decía el historiador Gonzalo Rojas Sánchez, la Izquierda usa los documentales para hacerse una película de o que podrían haber sido o pintarse como si fuesen héroes. Son anti héroes.

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    1. Recién ahora se están preocupando en nuestra derecha de darle forma a un relato propio. Es realmente desolador, pero tengamos una actitud generosa, de cooperación.

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  6. Anoche alcancé a ver un poco Mentiras Verdaderas en el canal Privado La Red, y un personaje llamado Baradit, en el cual habló acerca de los "perros violadores" que supuestamente usó la DINA como metodo de tortura, basándose en "el relato" de algunos "torturados por la dictadura".

    Apuesto a que el 100% de los relatos nunca fue sujeto a peritaje forense, para corroborar la veracidad de las lesiones. el principio de Lockhart es más que claro "Todo contacto deja huella".

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    1. No existe tal cosa como los perros violadores. Estos animalitos son incapaces de violar a nadie. Pero la gente es bruta, según decía el rey norteamericano de la publicidad.

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    2. Investigué un poco acerca de ese mito, y dí con unos cuantos vídeos XXX en los que la zoofilia, una de las tantas parafilias que tiene el ser humano, es una práctica casi comun en los países europeos, especialmente los que estuvieron bajo la bota comunista y en paises como brasil, en donde existía incluso una "escuela para perros" en el cual se les entrena para satisfacer las necesidades sexuales de sus amos.

      Pero ningun perro sería capaz de lograr incluso consumar un acto sexual sin que el humano lo consienta. Estos carroñas tienen una mentalidad más que torcida.

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    3. La capacidad zurda de urdir monstruosidades es infinita. Eso que puse, de que sacaron a militantes comunistas absolutamente desconocidos para el gobierno militar y que los balearon dejando sus cuerpos en plena calle expuestos al público para a las pocas horas reportar el hecho con todo detalle, incluyendo los nombres de los occisos en el programa emitido desde Moscú "Escucha, Chile" está también descrito en el libro de Hermógenes Pérez de Arce "Terapia para cerebros lavados".

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  7. Estimado Ciro
    A la "Verdad Histórica" comunista le falta la Historia Real, esa no contada, la que sufrió cada chileno por parte de los allendistas.
    Existen muchos relatos de los abusos y crímenes que pasarán al olvido. Los años corren... Debieran invitar a los chilenos, que quieran CONTAR sus vicencias a hacerlo ya y recopilar y editar un libro...

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