miércoles, 27 de enero de 2010

¿El fin del "escubo"?

¿Por qué la Concertación dejó de lado el símbolo del escudo nacional y lo reemplazó por un diseño “propietario” en base a cubos?

La verdad, el uso de un símbolo distinto del escudo nacional para identificar al gobierno viene desde Eduardo Frei Montalva, que llegó al poder luego de una campaña de marketing nunca antes vista dirigida por expertos norteamericanos y financiada —según se dijo— por el Departamento de Estado (equivalente a Relaciones Exteriores) de ese país que con ello buscaba “parar al comunismo”.

Entonces se vio un intento por “perfilar” al gobierno con una personalidad que lo popularizara, empleando formatos especiales para los carteles del MOP y avisos de prensa, que nunca llegaron a ser tan intensos ni invasivos como después.

Bajo Allende se dejó absolutamente de lado el uso de los símbolos tradicionales, salvo la bandera, y se ensayó una serie de imágenes que dentro del fragor de la contienda que desató su empeño por el poder total no atrajeron la atención de nadie. La moda terminó abruptamente con la expulsión del castrismo y la llegada de los militares, que repusieron el uso del escudo nacional y que nunca mostraron interés por generar ningún símbolo o isotipo especial para el gobierno.

El retorno del progresismo al poder trajo de vuelta el empeño por darle al gobierno una imagen especial. Aylwin usó una estrella “estilizada” por Balmes, un pintor español comunista avecindado en Chile, Frei ensayó una versión anodina del escudo, pero Lagos se embarcó en un proyecto más ambicioso para el que convocó a un equipo de especialistas que debían salir con una imagen de gobierno que lo asociara al estado mismo.

Desde entonces empezamos a ser bombardeados con el invasivo “escubo”, presente en cada comunicación del gobierno que ha llegado a ser el principal avisador de la TV y de todos los medios en Chile.

La invasión no se queda solamente en el constante machacar de la propaganda gobiernista sino que se introduce en la documentación oficial del estado, que para los actuales gobernantes es lo mismo que el gobierno.

“Hace poco me licencié de cuarto medio y me dio mucha 'lata' ver en mi cartón al famoso cubo que probablemente será reemplazado, me hubiera gustado ver el ya tradicional y patriótico escudo de Chile que trasciende más allá del gobierno que se encuentre de turno”, declaración genuina de un participante en un blog sobre el tema, publicada el 18 de enero del 2006.

Aparte de esto, el tal “escubo” ha reemplazado al “disco fiscal” que marca la propiedad estatal de vehículos y bienes inmuebles, asentando la idea de que el presente gobierno es el estado mismo.

Para los líderes del concertacionismo nuestros símbolos tradicionales no son gratos porque los usó “la dictadura” y nada les causa más urticaria que la mera gestión del gobierno tenga algo en común con ese odiado régimen.

Aparte de eso, se transformó al gobierno en un producto dotado de una imagen corporativa destinado mediante la propaganda a diferenciarlo de la oposición (que en este campo no puede competir por carecer de caja fiscal para ello) y para, consecuentemente, afirmarlo en el poder.

Desde hace días se vienen publicando cartas en los diarios de gente que pide al nuevo gobierno la restitución de los emblemas patrios.

Creo que si Piñera renuncia a dotar de una imagen de marca a su gobierno (haciéndose notar más por la gestión que por su propaganda) podríamos ver de vuelta en gloria y majestad aquello que ha sido siempre tan nuestro y que nos debiera representar a todos, sin excepción.

Ojalá lo haga.

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1 comentario:

  1. De verdad Piñera debiera ahorrarnos plata y no inventarse ningún nuevo símbolo sino que usar nuestro escudo como antes.

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