
Pintoresco, porque el tal catecismo no es sino la perpetuación de la antipatía y aversión hacia los que enfrentaron al castrismo, cuyo mal se desea con un odio insanable.
Tanta y tan desbocada ha sido esta pasión que a muchos años de la expulsión de Allende y luego de haberse "indemnizado" generosamente (hasta con pensiones de por vida para ex terroristas) aún se alega legitimidad para las "funas", saqueos, bombazos, vandalismo y hasta el asesinato de los que ven con buenos ojos esa expulsión, señalados como "cómplices".