A todo evento el desarrollo requiere aumentar las riquezas. La base a nivel societal es sin duda la riqueza material, que facilita la creación de las otras riquezas necesarias para hablar cabalmente de desarrollo. El desarrollo verdadero es un atributo de las personas y su capacidad de pensar, crear, creer, innovar, al tiempo de un adecuado bienestar material.
Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta desarrollo. Mostrar todas las entradas
viernes, 1 de marzo de 2013
Desarrollo y riqueza
Sergio Melnick
A todo evento el desarrollo requiere aumentar las riquezas. La base a nivel societal es sin duda la riqueza material, que facilita la creación de las otras riquezas necesarias para hablar cabalmente de desarrollo. El desarrollo verdadero es un atributo de las personas y su capacidad de pensar, crear, creer, innovar, al tiempo de un adecuado bienestar material.
Seguir leyendo »
A todo evento el desarrollo requiere aumentar las riquezas. La base a nivel societal es sin duda la riqueza material, que facilita la creación de las otras riquezas necesarias para hablar cabalmente de desarrollo. El desarrollo verdadero es un atributo de las personas y su capacidad de pensar, crear, creer, innovar, al tiempo de un adecuado bienestar material.
domingo, 12 de febrero de 2012
Es hora de desarrollar nuestro extremo austral.
![]() |
| Vuelo P. Arenas/Falkland por territorio chileno |
Con ellos se traficó mercaderías desde antiguo, hasta que algunos resolvieron quedarse por estos lares, dando origen a familias que hoy forman parte de nuestro tejido étnico-cultural.
En sus viajes australes camino de los establecimientos del Pacífico, los "malouines" establecieron recaladas en esas islas, junto con holandeses (primeros en registrar su ubicación en cartas náuticas), ingleses y europeos del mismo giro, pero en todas partes el archipiélago se empezó a identificar con ellos, de donde se las conoce en español como "Islas Malvinas".
lunes, 24 de enero de 2011
El desarrollo no viene de la riqueza
"Uds. son como los americanos", nos decía 10 años atrás un empresario mexicano en una cena en el hotel Nikko, en Polanco. "Son extremadamente puntuales, hacen lo que dicen, en los plazos acordados y uno puede confiar en que lo entregado vale la plata que uno está pagando".
Azorado, le advertí que entre los chilenos hay de todo, "sí", me interrumpió, "también entre los americanos, pero la regla general es que ustedes son confiables y de aquí a poco andar serán el primer país desarrollado de Latinoamérica".
Luego de esforzarme razonablemente para quitarle tanto entusiasmo (en años en que recién se introducía la tecnología CRM), reflexioné acerca de las razones que nuestro cliente mexicano aducía para predecir tan augusto futuro a nuestro país.
México es una nación increíblemente rica en recursos naturales. Hay poquísimos bienes de la tierra que no se den allí en abundancia y a bajo costo. ¿Frente a ello, cuál era la diferencia que podría hacer nuestra escasa disponibilidad de metales preciosos, petróleo o nuestra nula potencialidad de grandes praderas húmedas?
Pues lo que le oímos a nuestro anfitrión: "ustedes son como los americanos".
Pese a las enormes diferencias histórico-culturales, Chile es la única región del continente donde —por razones concretas pero largas de explicar— la mayoría de la población se aferra con firmeza al reconocimiento de virtudes y principios (humanos y religiosos) en su vida cotidiana, como tradicionalmente lo han hecho los angloamericanos.
Conversando del rescate minero del año pasado, varios extranjeros me han comentado lo mucho que atrajo su atención la generalizada postura de reverencia y reconocimiento a Dios que exteriorizaron desde el Presidente hasta el más sencillo protagonista de esa saga que, verdaderamente, ha sido una lección de humanidad para todo el planeta.
Aunque últimamente ha sufrido serios embates, nuestro respeto por la noción de Dios y las virtudes que de ahí emanan hacia nuestra relación con los débiles, los niños, las mujeres y lo que estimamos recto o "decente" encierra la mayor potencialidad para el desarrollo humano, el que definitivamente no se cimenta en la abundancia sino la escasez, el esfuerzo para superarla y el enfrentamiento con una naturaleza que es cualquier cosa menos blandengue ni dadivosa.
Hasta hace no mucho he creído que nuestro mejor negocio habría sido acoger la Constitución de los USA e incorporarnos a ella. Cualquiera que pispe las implicancias económicas se da cuenta de que sería una movida trascendental.
Lamentablemente, los "americanos" se están pareciendo cada día más a lo que estamos dejando de ser que a aquello que buscamos alcanzar.
[+]
Azorado, le advertí que entre los chilenos hay de todo, "sí", me interrumpió, "también entre los americanos, pero la regla general es que ustedes son confiables y de aquí a poco andar serán el primer país desarrollado de Latinoamérica".
Luego de esforzarme razonablemente para quitarle tanto entusiasmo (en años en que recién se introducía la tecnología CRM), reflexioné acerca de las razones que nuestro cliente mexicano aducía para predecir tan augusto futuro a nuestro país.
México es una nación increíblemente rica en recursos naturales. Hay poquísimos bienes de la tierra que no se den allí en abundancia y a bajo costo. ¿Frente a ello, cuál era la diferencia que podría hacer nuestra escasa disponibilidad de metales preciosos, petróleo o nuestra nula potencialidad de grandes praderas húmedas?
Pues lo que le oímos a nuestro anfitrión: "ustedes son como los americanos".
Pese a las enormes diferencias histórico-culturales, Chile es la única región del continente donde —por razones concretas pero largas de explicar— la mayoría de la población se aferra con firmeza al reconocimiento de virtudes y principios (humanos y religiosos) en su vida cotidiana, como tradicionalmente lo han hecho los angloamericanos.
Conversando del rescate minero del año pasado, varios extranjeros me han comentado lo mucho que atrajo su atención la generalizada postura de reverencia y reconocimiento a Dios que exteriorizaron desde el Presidente hasta el más sencillo protagonista de esa saga que, verdaderamente, ha sido una lección de humanidad para todo el planeta.
Aunque últimamente ha sufrido serios embates, nuestro respeto por la noción de Dios y las virtudes que de ahí emanan hacia nuestra relación con los débiles, los niños, las mujeres y lo que estimamos recto o "decente" encierra la mayor potencialidad para el desarrollo humano, el que definitivamente no se cimenta en la abundancia sino la escasez, el esfuerzo para superarla y el enfrentamiento con una naturaleza que es cualquier cosa menos blandengue ni dadivosa.
Hasta hace no mucho he creído que nuestro mejor negocio habría sido acoger la Constitución de los USA e incorporarnos a ella. Cualquiera que pispe las implicancias económicas se da cuenta de que sería una movida trascendental.
Lamentablemente, los "americanos" se están pareciendo cada día más a lo que estamos dejando de ser que a aquello que buscamos alcanzar.
[+]
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


