Tras la divisa de "un mundo más justo y más humano", el sacerdote colombiano Camilo Torres (a la derecha en la foto) cambió las hostias por las balas, que empezó a repartir con generosidad entre los que la guerrilla marxista a la que se adscribió consideraba sus enemigos.
Y, todos lo sabemos, los enemigos de la guerrilla son, precisamente aquellos humanos justos y trabajadores que vieron con horror a sus familias diezmadas por la acción de una de las organizaciones criminales más grandes del siglo XX.