El 5 de octubre de ese año se descubrió la casa donde se refugiaba y al llamado a su puerta respondió con ráfagas de metralla que la atravesaron con ánimo de abatir a los visitantes. El oficial que dirigía la operación alcanzó a arrojarse al suelo evitando ser alcanzado cuando sintió desde el interior el amartillar de las armas. Con la llegada de refuerzos se respondió el fuego en el que el terrorista encontró la muerte.
El gobierno actual de Chile considera que su muerte constituyó delito y, a casi 30 años de los hechos, ha pedido que se procese a los militares que participaron en la operación.
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El gobierno actual de Chile considera que su muerte constituyó delito y, a casi 30 años de los hechos, ha pedido que se procese a los militares que participaron en la operación.